No todo es sexo, como dicen que decía Freud. Pero para algunas personas, los problemas de sexualidad pueden llegar a ser vitales.

Uno de esos problemas es la disfunción eréctil, que a nivel mundial afecta al 52% de los hombres. Unas dos terceras partes de los casos se deben a otras enfermedades, y alrededor del 30% a causa del estrés.

Por esto, no es extraño que la disfunción eréctil vaya en aumento. Muchos hombres no pueden tener o mantener una erección, sobre todo con la edad, pero los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos aclaran que la disfunción eréctil (DE) no es un proceso natural del envejecimiento.

El tratamiento más efectivo es con sildenafil, nombre genérico de la popular Viagra, pero, frente a otras opciones, tiene una tasa de efectos secundarios más alta, según análisis de 150 ensayos clínicos publicados en European Urology.

Algunos efectos secundarios del Viagra son: cefaleas, sofocos, indigestión y congestión nasal. Para los hombres a quienes les preocupan estos efectos, la alternativa es comenzar con Cialis (tadalafil), o probar Zydena (udenafil).

Éstos son dos de los siete fármacos para la DE comparados en el estudio que pertenecen a la familia de los inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (PDE5i), una enzima que reduce la potencia de la erección.

Viagra, Cialis, Levitra (vardenafil) y Stendra (avanafil) tienen ese efecto y están aprobados en Estados Unidos. Los restantes, Zydena, Helleva (lodenafil) y Mvix (mirodenafil), sólo están autorizados en otros países.

Los PDE5i son el tratamiento de primera elección para la DE, pero sólo ayudan a entre 60 y 80% de los usuarios y muchos dejan de tomarlos, según comentó el doctor Alexander W. Pastuszak, del Departamento de Urología de Baylor College of Medicine, Houston, Texas, y que no participó del estudio.

El equipo de la Universidad de Zúrich, el Instituto Federal de Tecnología (Suiza) y el Centro Médico de la Universidad de Maastricht (Países Bajos) revisó 82 estudios sobre la efectividad de los fármacos y 72 estudios sobre sus efectos adversos.

Todos los fármacos eran más efectivos que el placebo y, en general, más seguros y bien tolerados.

Las dosis de 50 o 100 mg de Viagra parecieron ser las más efectivas: un 50% mejor que el placebo. Las dosis más bajas no eran tan efectivas. Stendra, en dosis de entre 50 y 200 mg, estuvo entre los menos efectivos, con apenas 20 a 30% más utilidad que el placebo.

La dosis de 50 mg de Stendra registró la tasa más baja de efectos adversos (8.5%). La dosis de 20 mg de Levitra, en cambio, obtuvo la tasa más alta de efectos secundarios (25%).

Las dosis más altas de Viagra y Cialis provocaron efectos adversos en 21 a 22% de las veces.

“El Viagra posee un perfil de efectividad y seguridad conocido y sigue siendo una opción importante para los hombres con DE”, indicó un portavoz de Pfizer, que produce el fármaco.

“Su estudio ya acumula más de 15 años en más de 136 ensayos clínicos finalizados y en curso con más de 23,000 hombres con DE”, agregó.

Los efectos adversos dependen de cada fármaco y las enzimas que el producto puede inhibir, según explicó Pastuszak. Uno de los principales efectos secundarios del Viagra son los cambios visuales, mientras que Cialis a menudo produce dolor muscular.

Aseguró que los urólogos conocen tanto la efectividad como los efectos adversos de los tratamientos disponibles para la DE, de modo que estos nuevos resultados no los sorprenderán.

El consumidor decidirá si “paga” el “costo” de una erección.

Fuente: laextranoticias.mx