Es un padecimiento benigno que afecta a los hombres principalmente a partir de la 5ª a 6ª década de la vida.

Este sistema avanzado de láser prostático se utiliza para impulsar la luz láser endoscópicamente a través de un dispositivo óptico especialmente diseñado. Estos impulsos ligeros se dirigen hacia la próstata y rápidamente y suavemente vaporizan y quitan totalmente el tejido obstructivo. El propio láser sella la zona de intervención, evitando el sangrado. Se realiza bajo anestesia epidural y en algunos casos total.

Se caracteriza por síntomas relacionados con problemas para vaciar la vejiga, como frecuencia, disminución en la fuerza del chorro de la orina, goteo terminal o levantarse por la noche para orinar. Puede llegar a ocasionar infecciones urinarias, presencia de sangre en la orina e incluso insuficiencia renal.

El procedimiento se realiza en un quirófano debidamente equipado en el entorno de un medio hospitalario. La duración de la intervención de láser prostático depende de diferentes factores, siendo el principal el tamaño de la próstata y el estado general del paciente.